Minería submarina: la zona Clarion-Clipperton.

 

minerales: apatito panasqueira
Minerales Panasqueira. Foto: Tienda mineral-s.
Las nuevas tecnologías han generado nuevas necesidades de minerales, de elementos algunos de los cuales son poco comunes y otros aunque no lo son han adquirido, gracias a esta ávida demanda, la cualidad de minerales estratégicos. La búsqueda de minerales ha traspasado fronteras prácticamente inalcanzables, está cambiando el mapa geo económico y alterando ecosistemas. Estos nuevos buscadores de minerales se aventuran no solo en las regiones más inhóspitas del planeta, tampoco temen a las guerras y también pretenden llevar la minería a lugares realmente increíbles como los abismos oceánicos y la captura de asteroides.
Los nódulos de manganeso, son nódulos o concreciones polimetálicas, su composición brilla por la concentración de metales en diferentes proporciones que pueden establecerse de entre el 15 al 35% de manganeso, de 15 al 20% de hierro, de 1 a 10% de calcio y 1% de cobalto, cobre, níquel y titanio, se encuentran en grandes cantidades en las profundidades marinas.
La génesis de estos nódulos es especialmente lenta, se forman durante millones de años agregando capas a un núcleo que puede ser un resto biológico, como un diente de tiburón, o un trozo de otro nódulo. Sus tamaños pueden ir desde los milimétricos a los más de 20 centímetros aunque la media estaría entre los 5 y los 10 cm.
La I.S.A. , Autoridad Internacional de los Fondos Marinos, por sus siglas en inglés, organismo perteneciente a la ONU y del que forman parte 167 países y la UE, ha otorgado a día de hoy 16 licencias de exploración minera en la denominada Zona Clarion-Clipperton, un lugar abismal que fascina a la comunidad científica mientras despierta las ambiciones de la industria minera, por la abundancia de estos nódulos.
La Zona Clarion-Clipperton es una franja del océano Pacífico situada entre la isla Clarion perteneciente a México y la isla Clipperton perteneciente a Francia, abarca una superficie igual o mayor a dos veces la del Estado de México y tiene una profundidad media de unos 4000 metros, este último factor la sitúa entre los lugares menos visitados y estudiados del planeta lo cual plantea severas dudas, en torno a la no conveniencia de alterar en modo alguno sus ecosistemas, ya conocidos, que se sustentan en parte en los codiciados nódulos de manganeso, por parte de la comunidad científica especialmente vinculada al estudio de los océanos y por supuesto por parte de todas las entidades ecologistas.
El que no se conozca mucho de un entorno, no significa que nos sepamos nada del mismo. En esta zona hay una gran diversidad biológica, superior a la de otros entornos abisales, está poblada por erizos, crustáceos, pepinos de mar, corales, anémonas, gusanos y peces algunos de tamaños superiores al metro de longitud. Todo este ecosistema está conectado de alguna manera con los nódulos y algunas de estas especies necesitan de la superficie dura que les proporcionan los nódulos de manganeso para sostenerse como es el caso de algunas esponjas y anémonas. Pero en cualquier caso lo preocupante es el desconocimiento que tenemos de dichos ecosistemas que tienen rasgos propios diferenciales que deberían hacernos pensar. Uno de estos rasgos, resulta fascinante, es la longevidad que alcanzan algunas de estas especies, se ha demostrado que por razones vinculadas a la dispersión de los especímenes y a la presión, 400 veces la del nivel del mar, los ciclos biológicos de muchas de estas especies son acentuadamente largos, quedando demostrado que algunos de los peces que habitan los abismos oceánicos superan los centenares de años de esperanza de vida y esto es un grave problema para poder establecer criterios proteccionistas porque la mayor longevidad y retardo en los ciclos vitales  entre los que está la llegada a la madurez sexual imposibilita en estos momentos establecer fehacientemente que cantidad de individuos son necesarios para no condenar a su especie a la extinción, la realidad es que no sabemos ni cuantos hay ni donde están.