Coleccionismo minerales, comercio justo II. El modelo Kimberley.

Minerales. Esfalerita y pirita.
Minerales. Esfalerita y pirita, Mina Troya, La Unión. Foto SHB.
En el post anterior tratábamos el problema de los minerales conflictivos, en forma totalmente orientada al comercio de minerales de colección que a fin de cuentas es lo que nos interesa, pero profundizando un poco en el tema hoy queremos llamar la atención sobre el comercio de minerales conflictivos para usos industriales, entre otras cosas porque me consta que también de esta procedencia algunos ejemplares terminan en las vitrinas de un coleccionista o de un museo de minerales y sobre todo porque queremos dejar constancia de nuestra sensibilización con el problema, nuestra solidaridad con sus víctimas y por supuesto porque el fin último de este blog de minerales no puede ser otro, es hablar de todo lo relativo a los minerales.
Los recursos minerales, especialmente los de algunas menas metálicas de tantalio, tungsteno, cromo, manganeso, coltán, niobio, berilio o molibdeno los minerales capaces de producir plutonio, las tierras raras y una lista desgraciadamente cada vez mas larga de los que llamamos minerales estratégicos, constituyen en muchos casos la principal fuente de financiación para ejércitos y guerrillas que controlan las zonas productivas.
El coltan del que se extrae entre otros el tantalio, metal de gran resistencia al calor muy utilizado en componentes electrónicos es producido en Australia, es el principal productor reglado de este mineral, pero Congo cuenta con cerca del 80% de las reservas mundiales de coltán y el 60% de las de cobalto, según los informes de diversas organizaciones, estas reservas han financiado buena parte de la segunda guerra del Congo y sigue en una situación similar, la comercialización ilegal de estas menas se realiza desde Ruanda, Uganda y países asiáticos y su principal cliente es Estados Unidos.
Recientemente Global Witness, organización dedicada a la denuncia del uso de los recursos naturales en zonas conflictivas, requirió a la UE la prohibición de la compra por parte de sus países miembros de minerales extraídos en la República Democrática del Congo por que sirven para financiar la cruenta guerra civil que azota este país.
En este horizonte en el que uno de los problemas que encuentran las políticas de bloqueo a estas importaciones es simplemente la imposibilidad de determinar fehacientemente el origen de los minerales o de los metales ya tratados, algunos expertos en distintos foros apuestan por la adopción del modelo Kimberley.
El modelo o proceso Kimberley “The Kimberley Process Certification Scheme” es una metodología de certificaciones de origen que se diseñó para impedir el flujo de los llamados “diamantes de sangre” a los mercados normalizados. Es importante decir que se estima que el 97% del mercado de diamantes está reglado por este sistema. Este método nace en 2000 en Kimberley, Sudáfrica, en el marco de una reunión de los estados productores de diamantes, pero es en noviembre de 2002 cuando después de la creación por parte de Naciones Unida de un protocolo de certificación que garantiza que los diamantes en venta no habían servido para financiar guerras civiles, cuando entra en vigor, pactándose su aplicación entre los países productores, compradores de diamantes y las compañías que se dedican al exclusivo comercio de diamantes especialmente De Beers y World Diamond Council.
En 2004 la República Democrática del Congo fue expulsado del sistema Kimberley al no poder demostrar el origen de sus diamantes. Para muchos el método Kimberley no garantiza de forma absoluta el comercio de los diamantes de sangre pero si es reconocido que supone un importante obstáculo.